Reciclaje: conciencia ambiental, pero también económica

Del 22 al 28 de octubre se volverá a festejar la semana europea de prevención de reciclaje (European Week for Waste Reduction), que un año más y, desde el año 2007, se efectúa en todos y cada uno de los países europeos con la intención de propagar el término de prevención de residuos y patentizar el impacto en el medioambiente y en la lucha por el cambio climático.

Conforme definen en su web oficial, esta semana se plantea como una iniciativa que fomenta la implementación de acciones de sensibilización sobre los recursos sostenibles y la administración de residuos durante siete días.

Los objetivos de esta semana son:

  • Conocer estrategias de reducción de residuos y la política de la UE y de sus Estados miembros en esta materia.
  • Promover acciones sostenibles para reducir los restos en toda Europa.
  • Hacer públicas las labores llevadas a cabo por los diferentes actores a través de ejemplos específicos de reducción de restos.
  • Mejorar el comportamiento cotidiano de los europeos (consumo, producción).

Además, la propia Generalitat y el Estado central piensan que esta iniciativa es clave para propagar el término de prevención de restos y patentiza el impacto en el medioambiente y en la lucha contra el cambio climático.

Como es de ver, el reciclaje de forma tradicional se ha relacionado a un tema ecológico y apela a nuestra sensibilidad medioambiental.

Y si bien esta sensibilidad ha ido incrementando en los últimos tiempos, esta es meridianamente deficiente. En estos instantes el reciclaje, que se calcula que podría lograr el 75% de los restos generados, solo en 12 ayuntamientos de todas y cada una de las regiones de Lleida supera el 45% de reciclaje. Esto es, solo un 7% de los ayuntamientos de las regiones de Lleida. Los datos medios son todavía más desilusionantes. En el Baix Empordà la media de los últimos 3 años apenas llega al 27% , siendo la más baja, y muy bajo el conjunto de regiones, donde el porcentaje se ubica en el 31% . La media catalana en 2012 era del 35%.

Para esta semana, el Consejo Comarcal ofrece campañas de sensibilización a los ayuntamientos. Se efectuarán tres campañas que cuentan con la cooperación de varios municipios. La primera consiste en poner una parada en el mercado el jueves 26 de octubre, donde se va a explicar el compostaje. De cara a los centros escolares, asimismo se les ha hecho llegar una carta donde se les plantea la instalación de un compostador.
Vamos a ver que en el último orden se acrecentaron mucho las toneladas recicladas. De este modo en 2011 la cuantía de toneladas recicladas era de 1.465, cerca de un 29% , al tiempo que en el año 2015, esta cantidad era de 2.100 toneladas conforme consta en el Idescat, siendo un porcentaje próximo al 45%.

Para lograr este crecimiento se han efectuado diferentes acciones, con medidas como el aumento del autocompostaje, en el que por si fuera poco se aplicaron bonificaciones en las tasas, la potenciación de la recogida, el aumento de las áreas y frecuencia de recogida , campañas informativas, etcétera.

Como afirmaba, siempre y en toda circunstancia se ha buscado la complicidad de la administración y los ciudadanos, incidiendo siempre y en toda circunstancia en la vertiente medioambiental. Mas en los últimos tiempos, aparte de una cuestión de sensibilidad ecológica, se ha transformado en una cuestión económica.

La normativa europea fuerza a los ayuntamientos a tratar los restos, con lo que la Agencia de Restos de Cataluña (ARC) forzó a los municipios a llevar los restos a la planta de selección de Lloret, en lugar del vertedero de Solius, acrecentando por tanto el costo del transporte. Por otro lado, la Generalitat en los últimos tiempos ha aumentado de forma fundamental el canon de entrada a planta de los restos sin elegir.

Sirva como un ejemplo el tratamiento de restos en Lloret. De los 60€ / tonelada de 2013 se pasó a los 63€ / tonelada en 2014 y, de forma previsible (falta confirmar tasas de Lloret y canon de la Generalitat) 71€ euros el 2017. Lo peor, es que la previsión que efectúa la propia Generalidad es llegar en 2020 a los 110€ / tonelada.

Si en lugar de decantarse por Lloret, asistiera de manera directa al vertedero de Solius, en consecuencia, sin tratar los restos, nos costaría 64,91 euros en 2016.
En el caso de nuestra urbe, hay que incorporar el costo de la planta de transferencia de Forallac gestionada por el Consejo Comarcal (que se emplea para abaratar el coste del transporte) y que en los últimos tiempos se ha congelado cerca de los 20€ por tonelada.

Todo sumado hace que el año 2017 cada tonelada no reciclada nos suponga un costo de 85€. En consecuencia, si fuésemos capaces de reciclar 1.000 toneladas más todos los años, el costo se abarataría en un 90.000 euros anuales. Si tomamos en consideración lo que hemos comentado que la propia Generalitat advierte que el costo / tonelada va a subir los próximo años, todo el reciclaje y, por consiguiente, todo el ahorro que se produzca, servirá para anular este aumento.

Hay que insistir en reciclar más. Y no solamente con los ciudadanos. Si tenemos en consideración que, en promedio, el 30% de los restos los producen comercios y también industria, es preciso que el gobierno municipal asimismo incida en este colectivo con medidas singulares de cara a los grandes productores.

Para el ciudadano va a ser preciso tomar nuevas medidas, como una ampliación de las áreas de aportación, ampliación de las bonificaciones al reciclaje, o bien proponerse medidas más radicales como reducir la frecuencia de la recogida de la fracción orgánica.

Por suerte son cada vez más las webs que informan sobre el reciclaje y le aportan a los usuarios ideas para reciclar los objetos que ya no utilizan.

Como afirmaba, no solo el factor medioambiental es esencial para el reciclaje. El factor económico asimismo lo va a ser en un futuro próximo.

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